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Comunicación y apoyo familiar son fundamentales para prevenir y superar adicciones

02-02-2021 20:17 por Beca Trabajo - Coordinación de Comunicaciones

El adicto comienza buscando placer y termina buscando alivio

Disponer de mucho tiempo libre y no saber cómo emplearlo puede hacer que un individuo caiga en adicciones químicas o comportamentales, haciéndose daño a sí mismo y a su entorno social, explicó la psiquiatra Nancy Rodríguez.


En la videoconferencia Hablemos de Adicciones y Hagamos Prevención,  organizada por el Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano (CADH) de la Universidad Católica Andrés Bello extensión Guayana (UCAB Guayana), se explicó que los cambios drásticos y la falta de adaptación pueden producir ansiedad en algunas personas que -para lograr calma- recurren al consumo de sustancias psicotrópicas o cambios actitudinales dañinos.

 

Esta edición del foro bandera del CADH contó con la participación de Nancy Rodríguez, psiquiatra y terapeuta, y Desiree Bujanda, abogada y escritora del libro “Yo, madre de un adicto”. Ambas compartieron testimonios médicos y anecdóticos referentes a esta patología crónica y recurrente.

 

Rodríguez explicó que niños, niñas, adolescentes y adultos son propensos a sufrir adicciones por causas multifactoriales; sin embargo, las personas con autoestima baja, que se sienten imposibilitados de afrontar situaciones difíciles o los que tienen mucho tiempo de ocio son más susceptibles a padecer adicciones.

 

La conducta agresiva, hiperactividad, abandono, falta de supervisión, ausencia de normas o presión social puede ocasionar que niños y jóvenes generen adicciones.

 

Una delgada línea separa la salud de la enfermedad


Las personas pueden ser adictas a sustancias como alcohol, cafeína, nicotina, cocaína, cannabis, heroína o medicamentos psicotrópicos. También, algunas actividades pueden volverse adicciones comportamentales como: apuestas, peleas por juegos, compras, pornografía, relaciones tóxicas, mentiras, trabajo, sexo y tecnología.

 

El inicio del consumo de estas sustancias o el inicio de las actividades antes mencionadas puede ser por placer pasajero; no obstante, a medida que se vuelve un hábito, la persona puede generar dependencia. 

 

Se trata de un círculo vicioso difícil de romper que comienza por el placer, pensar en volver hacerlo, uso frecuente de esas actividades o sustancias sin darle importancia; pasando a la necesidad de consumir, asaociado al desarrollo de conductas negativas, y finalizando con momentos fugaces de conciencia junto a intentos fallidos por salir de la adicción.

 

En esta etapa el consumo es para aliviar el malestar físico que sienten los enfermos, se vuelven irritables, poco pacientes, indiferentes a las emociones y crean crisis en sus otras relaciones, alejándose de sus familiares y amigos, adquiriendo comportamientos autodestructivos y perdiendo el control. En esta última fase de la secuencia evolutiva, sus seres queridos buscan ayuda porque ya la persona no controla sus acciones y, como explicó Rodríguez, siempre hay tiempo para comenzar la terapia.

 

Prevenir es la clave


Para Bujanda, la base de la prevención es la información y el conocimiento de las adicciones. Considera necesario dejar de tratar este tema como tabú, poniendo a un lado los slogans “no hables de drogas” o “no consumas drogas” y abordando apropiadamente estas acciones. Expresó que es necesario tener confianza con los hijos, para que se sientan cómodos hablando de sus emociones, alegrías y problemas.

 

Además, la escritora explicó que en todo este proceso es necesario el apoyo constante de la familia. Las personas que poseen alguna adicción tienen dificultad para hacer planes a mediano o largo plazo, por lo que graduarse o culminar una carrera universitaria les es más complejo.

 

"Tener a tus hijos en una tacita de cristal donde todo aparenta ser perfecto puede cohibirlos de dar noticia negativas", agregó. "Buscar culpables de la situación, enfocarse solamente en una buena educación, alimentación o cosas materiales, no darle importancia a la salud mental y llenar a los hijos con las expectativas de los padres puede frustrarlos y llevarlos a adquirir malos hábitos".

 

Por ello, es indispensable establecer límites y normas, acompañar a los jóvenes en la toma de decisiones, promover la comunicación y no juzgar sus acciones. En la prevención debe participar la familia, la comunidad y las escuelas, estableciendo modelos y medidas que sirvan para contrarrestar esa enfermedad.

 

Si deseas escuchar este foro completo escribe al siguiente correo cadhucabguayana@gmail.com

 

Texto: María Angélica Ávila

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