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La santa sospecha ignaciana

30-07-2020 16:45 por Rosiris Urbaneja

Discernimiento

¿Qué sentimientos percibo hoy en mí? ¿Por qué me siento de esa manera? ¿A dónde me conducen esas emociones?

El discernimiento propuesto por San Ignacio de Loyola se refiere a una “actitud del hombre de fe por la cual busca, percibe y distingue qué espíritu está actuando en un momento determinado, tratando de hallar aquello que mejor exprese la voluntad de Dios, para luego cumplirla”. Esta definición formó parte de la videoconferencia que Arturo Peraza S.J., vicerrector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), extensión Guayana, realizó en el marco de la Semana Ignaciana 2020, una actividad organizada por la Dirección de Identidad y Misión (DIM) de la institución, para conmemorar la vida y obra del fundador de la Compañía de Jesús.

 

Identificar qué sentimientos están presentes en cada uno, entender porqué surgieron y las acciones que pueden desencadenar, son un paso fundamental para adentrarse en el camino angosto de la comunión con Dios que conduce a la libertad plena del hombre.

 

Como lo explicó el padre Arturo Peraza, el hallazgo de esa reflexión puede devenir en estados de consolación guiados por la alegría, el amor, la esperanza, la paz, fe, entre otras emociones positivas generadas por el buen espíritu; o desolación, marcados por la tristeza, el miedo, la desesperanza, desesperación, atracción hacia cosas bajas y mundanas, pérdida de la fe en sí mismo, en Dios y en los otros como elementos propios del mal espítitu; incluso, puede existir una mezcla de ambos. En cualquier caso, es necesario tener la voluntad de mejorar la relación con el Creador o reconciliarse con él.


Patrones de acción

 

Ante la realidad humana en la que los placeres se presentan fáciles, divertidos, atractivos y la vida cristiana es acechada por el remordimiento de conciencia, Arturo Peraza explicó que si los sentimientos son de consolación con auténtica alegría espiritual, se debe procurar ser siempre agradecido, humilde y mantenga una actitud dispuesta a realizar la misión que Dios le ha encomendado. Si por el contrario se siente desolación, evite tomar decisiones importantes, porque quien actúa es el mal espíritu, cuyo propósito es fracturar la vida; no pierda la fe porque aunque sienta que Dios lo ha abandonado, Él permanece a su lado; refuerce sus estructuras internas con la oración y enfrente la desolación haciendo lo opuesto a lo que parece sugerírsele.

 

El padre Peraza recordó los tres motivos por los que ocurre una desolación, según las reflexiones de San Ignacio, ellas son: la soberbia, la negligencia y los tiempos de prueba, en los que la desolación se convierte en una oportunidad de búsqueda y crecimiento.

 

Experiencias de vida

 

El carisma de San Ignacio de Loyola se desarrolló luego de ser libertino, conflictivo y hombre de armas. Cada acontecimiento experimentado fue valioso para construir el legado que entregó a la humanidad a través de la Iglesia Católica y que -luego de cuatro siglos- sigue teniendo valor. Podría decirse que ante las circunstancias de crisis social, política y de salud que hoy enfrentan todos los habitantes del planeta y que son bastante agudas en Venezuela, el discernimiento es hoy más necesario que nunca, útil en circunstancias triviales y complejas.

 

De esas experiencias, San Ignacio dejó para la reflexión tres parábolas: La Mujer Arpía, para representar que el mal espíritu tiene tanta fuerza como el propio miedo. El Vano Enamorado, para representar que el mal espíritu actúa siempre en lo secreto y en la falta de confianza, y El Capitán que busca siempre las debilidades para usarlas a su favor.

 

Máximas

 

Para finalizar, ante todos los presentes en la sala de videoconferencias, el padre Peraza expresó no todo lo que parece bueno lo es, razón por la cual hay que discernir no solo en el objetivo de las acciones, sino en cómo desarrollarlas, porque el propósito puede ser bueno pero cómo se ejecuta podría ser de dudoso origen.

 

Adicionalmente, en el marco de la fe y confianza en el Creador, Peraza aclaró que nada de lo que Él pida va contra la persona. Todo lo que viene de Dios está abierto y dispuesto para el beneficio de los demás en alguna forma.

 

Y por último, se expuso que cuando algo es de Dios, desinstala, promueve la libertad y el desarrollo de las potencialidades humanas, mientras que el mal espíritu esclaviza con el miedo e instala a las personas en zonas de confort.

 

Hoy es buen día para sospechar de los sentimientos, acontecimientos y circunstancias del entorno, recurrir a San Ignacio para afinar el espíritu y acercarse más al camino, la verdad y la vida en Dios.

 

Texto e imagen: Rosiris Urbaneja

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