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Los desafíos del regreso a clases

21-09-2021 10:54 por Oscariny Hennig

Imagen de Archivo

El presidente Nicolás Maduro anunció el 20 de agosto que “…el regreso a clases en octubre será a lo grande”.[1] Desearíamos compartir el entusiasmo de tan esperada noticia, sin embargo, la compleja crisis estructural que experimenta el sistema educativo nos permite avizorar que lo “grande” es el inmenso desafío de iniciar las clases en un régimen presencial sin contar con las condiciones mínimas que aseguren bioseguridad y calidad en los procesos de mediación pedagógica.

 

El Plan Victoria Bicentenaria, Inicio de Clases, seguro y progresivo 2021-2022 emitido por el Ministerio Popular para la Educación regula las condiciones del regreso a clases siguiendo el esquema de flexibilización del 7+7 asegurando: “…las normas de bioseguridad y distanciamiento social, reimpulsando el sagrado derecho a la educación…”[2] Para tal fin, se planifican 10 vértices estratégicos que permitirán generar: “… espacios para el encuentro y la socialización segura de niños, niñas, adolescentes, jóvenes, docentes y comunidad”[3] Entre los puntos estratégicos el Ministerio señala la necesidad de adecuar los espacios educativos[4], atender con amor a los maestros “héroes anónimos de la pandemia”, asegurar el acceso a la tecnología, y con mayor énfasis “la escuela como semillero para la comuna como fuente, liderazgo y encuentro comunal.”[5]

 

El plan es ambicioso, tanto que no corresponde con la realidad de un país que padece una innegable crisis sanitaria fácilmente constatable al asistir a los colapsados centros de salud pública. No obstante, el Ministerio promete “túneles de sanitización”[6] aunque no asegura el funcionamiento regular de servicios como agua y electricidad; ni el buen estado de las instalaciones educativas. El reporte noticioso del mes de agosto y los primeros días de septiembre denuncia las deplorables condiciones de los planteles educativos a nivel nacional.[7]

 

Aún más sorprendente, por lo contradictorio de la postura oficial hasta el momento, es la promesa de atención al personal docente asegurando un cuidado integral de calidad, en el apartado Amor para mi Maestros/a, donde se contempla:

 

A. Desarrollar en conjunto con órganos estatales de salud una jornada médico integral para la atención de los maestros y sus familiares, donde puedan recibir diagnóstico y prescripciones en todas las especialidades, así como el suministro de tratamientos (…) B. Desarrollar jornadas de vacunación para la atención del 100% de trabajadores de la comunidad educativa. C. Actualización y operacionalización de diagnósticos integrales de maestros y maestras, identificando las necesidades en salud, alimentación, vivienda, transporte, familia y bienestar social. D.Promoción a la actualización de la contratación colectiva para proteger a los trabajadores del sistema educativo “…de los embates de la guerra económica”[8]

 

Este plan lleno de buenos propósitos llega con meses de retraso en cuanto al proceso de vacunación y después de años de maltrato sistemático y permanente al profesional de la educación que continuamente ha levantado la voz en defensa de condiciones dignas de trabajo que permitan el ejercicio educativo de calidad.[9] Las noticias del mundo educativo en nuestro país expresan los inmensos desafíos que las familias de alumnos y docentes deben experimentar para seguir dando vida al proceso de socialización y mediación pedagógica[10]. Las soluciones no se decretan, implican seria planificación, inversión, disciplina, honestidad y mística de trabajo. Las comunidades educativas han dado muestras de ese coraje milagroso y heroico, que lejos de contar con políticas públicas coherentes, han vivido los males de la improvisación y la incertidumbre.[11]

 

Anhelamos regresar a clases, con la misma intensidad y urgencia, que deseamos un sistema de salud con capacidad de respuesta, igual que clamamos por servicios públicos indispensables (agua, electricidad, internet, gas), con la misma necesidad de un trasporte público seguro y confortable. Aspiramos con todo derecho al cumplimiento de las garantías constitucionales que amparan a todo ciudadano. Sin duda, no es cuestión de proclamas, comunicados o decretos; lo que exigimos es la voluntad política del servidor público obligado a cumplir el sagrado deber de asegurar el bienestar general. Solo así, retornaremos progresivamente no al salón de clases, sino a la calidad de vida por la que trabajamos y merecemos.

 

 

Prof. Migdalia Lezama

Editorial Educapaís Agosto 2021


 

 

[1] Maduro: «Regreso a clases en octubre será a lo grande». El Nacional. 20/08/2021.

 

[2] MPPE. El Plan Victoria Bicentenario, Inicio de Clases, seguro y progresivo 2021-2022.

 

[3] Ibid.., 2

 

[4] Ibid.., 11, 12

 

[5] Ibid.., 3

 

[6] Ibid.., 7

 

[7] Calculan que siete de cada diez escuelas en Venezuela están en grave estado de deterioro. Crónica Uno. 22/08/2021.

 

[8] Ibid.., 8

 

[9] Maestros guaireños reclaman más vacunas y mejores salarios para semipresencialidad en octubre. Crónica Uno. 06/09/2021

 

[10] Suma Carabobo: Maestros no cuentan con ropa, calzado ni equipos de bioseguridad para iniciar clases Crónica Uno. 13/09/2021.

 

[11] “Remando caño adentro”: una respuesta de Fe y Alegría ante la adversidad. Radio Fe y Alegría Noticias. 23/08/2021.

 

 

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